lunes, 15 de diciembre de 2014

EL FLATO: COMPAÑERO DE VIAJE NO DESEADO


Dichoso flato. No era la primera vez que el último atleta salía a correr y le acompañaba este enemigo evitable. El gran culpable cuando las cosas no salían bien.
Era consciente de que el flato podía llegar en cualquier momento. En ocasiones, incluso, era un problema psicológico. Cuando sentía un primer 'pinchazo' pensaba que acabaría por ir a más.

Pero el flato no se producía solo por psicología. Es más, el último atleta sabía cuándo era más probable que el flato terminase por llegar. Eso ocurría sobre todo por mala alimentación. Incluso no por mala, sino por excesiva alimentación. El hambre mata, y eso era difícil de contrarrestar. Un día en concreto corrió durante media hora incómodo. No sufría en exceso pero era como una mosca cojonera. Estaba ahí. Terminaría por llegar. Aunque sí es cierto que aprendió algo. El flato se producía sobre todo cuando corría a desnivel. La cuesta abajo era la gran detonante. El impacto que se realiza en una cuesta abajo es más pronunciada que en llano o cuesta arriba.

Vaya si se dio cuenta. Empezó la cuesta abajo con alivio, pensando que eso le daría una tregua, pero cuando llegó al final estaba peor todavía. No sabía como remediar ese intenso dolor. ¡Qué agonía! Tuvo que parar porque era insoportable, pero cuando paró ese dolor fue 'in crescendo'.

También fue una lección. No pararse cuando tenía flato era importante. El dolor crece si uno se para. Pudo comprobar a la siguiente que eso era verídico. No se paró, bajó el ritmo pero sin detenerse, hasta que pasados esos minutos de sufrimiento el flato desapareció. Es cierto que siempre que se tiene flato se corre incómodo. De hecho, cuando el último atleta dejó de tener flato, no pudo aumentar el ritmo, primero porque el flato te deja unas secuelas, y segundo porque entre esas secuelas hay una que es psicológica. Esa impide aumentar la velocidad, por miedo a volver a tener flato.

Como dijimos, los causantes eran mala y excesiva alimentación. Pero también se producía con el consumo de agua, o incluso de leche cuando salía a correr por la mañana. Cambios necesarios: cuando se corre, se como inteligentemente (proteínas e hidratos sin exceso), se evitan los dulces, no se bebe agua en gran cantidad, ni menos leche. Cuando salió a correr por la mañana tras haber sufrido flato se volvió a equivocar, pues no comió nada. Peor aún. Se mareó. Una fruta antes de salir es muy recomendable. Es la gasolina.

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