lunes, 24 de noviembre de 2014

UN VOCABULARIO PROPIO


El último atleta empezó a unirse a un gran grupo de corredores que, hasta la fecha, no conocía. Se estaba metiendo en el mundillo sin darse cuenta de ello.
Correr su primera media maratón, empezar a entrenar, cambiar los ritmos, conocer gente nueva, estar apunto de tirar la toalla, comer sano... Sin duda, pasos que le habían hecho un ser distinto física y psicológicamente, pero que solo se veían desde el exterior. No hubo ninguno de esos hechos que fuese más determinante que el otro. Era todo una cadena de sucesos.

El último atleta superó una primera fase. Empezó a ver el sufrimiento como una rutina. No podía pasar una semana sin salir a correr. Poco a poco se iba dibujando su nuevo estilo de vida. De hecho, al mirarse al espejo notaba que día a día superaba ese sufrimiento.

Así pues, cuando empezó a juntarse con el nuevo grupo, nunca el mismo (no todos salían a correr el mismo día), empezó a experimentar nuevas cosas. Una de ellas le reconcomía la cabeza: el vocabulario. Todos los días escuchaba una palabra nueva y preguntaba. Era el único que lo hacía. No tiene experiencia. "Salir a rodar" era una de ellas. Cuando uno de los corredores dijo: "Mañana me toca rodar" se puso a reír, como si eso fuese una broma. A la segunda no se rió, pero ya ni preguntó. "Rodar", "series por minutos o quilómetros", "hacer escaleras", "fartlek", "progresiones"... En fin, infinidad de palabras que no era capaz de descifrar.

El chico tampoco se desanimaba al verse inferior a ellos. Se tomó eso como un reto. El día a día le daría la experiencia. Lo que ya pudo comprobar definitivamente fue que los entrenamientos eran mejores que las carreras. En cambio, también notó que lo más difícil de las carreras era el soportar la presión. Pero tampoco le inquietaba eso.

De esta manera, el corredor empezó a familiarizarse con el vocabulario. Era importante saber que "rodar" significa trotar o correr a ritmo suave y no hacer la croqueta, que las "series" eran los cambios de ritmo, "hacer escaleras" era entrenamientos en escaleras, "fartlek" alternar ritmos y "progresiones" subir ritmos a medida que sumaba distancia, empezando a un ritmo suave y terminando a ritmo más fuerte. Tampoco había repetido tantas veces la palabra ritmo. El vocabulario también es importante.


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