El Último Atleta no había dejado de correr desde que se estrenase en esa primera Media Maratón de su vida. De hecho, no podía dejarlo. Su cuerpo y su cabeza se lo pedían cada día. Sin embargo, sí que había experimentado esa falta de ansia por salir a trotar. ¿Por qué no me apetece salir a correr hoy? Por unos u otros motivos, había cierta dejadez, falta de ganas.
Lo más probable es que el Último Atleta entendiera el ritmo de trote como algo aburrido, pues no hay cambios, ni un pequeño 'sprint'. Es cierto. Cuando realizaba series la mente pensaba en mejorar la serie anterior, cuando se hacía progresión la mente pensaba en tirar un poco más cuando el corazón no aguantaba, y en una carrera la mente pensaba en mejorar el anterior 'crono', pero en días así, poco podía hacer la mente más que pedir llegar ya a casa y dejarse de tonterías.
Pero no hay un problema sin solución. Es la frase para el corredor. Nunca hay excusas. Siempre se puede encontrar remedio a todo. Uno de los remedios en este caso era rodearse de amigos con la misma pasión. Ese día de trote se haría más amenos con algo de compañía. Encontró a gente igual. Lógico. En un momento en el que el 'running' está en auge es imposible que no haya nadie con quien salir a correr.
El Último Atleta lo hizo a su manera. Convenció a su amigo para empezar a correr. Podía ser un buen profesor para alguien que no había empezado, puesto que su experiencia como novato era reciente. Es más, el aún era novato, pero más veterano que su amigo. Se lo llevó a una carrera de 5 kms., esa misma semana. 5000 participantes no estaban mal, quizás la mejor manera de transmitir qué significa este deporte, por qué merece la pena practicarlo.
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